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viernes, 29 de octubre de 2010

La carta perdida


Esta historia es verídica, es realmente romántica e increíble, para que vean que el verdadero amor nunca muere, siempre esta ahí..esperando..

La historia nos cuenta sobre una mujer joven, española, quien hace 17 años en el condado de Devon (suroeste de Inglaterra), conoció a un joven ingles, ella se encontraba allí, pues estudiaba en el marco de un programa de intercambio. Pero después de un año de relación, sus vidas se separaron al trasladarse ella a París para trabajar.

El lazo romántico se rompió debido a la distancia, pero el muchacho luego de unos años, en un intento en un intento desesperado por resucitar su amor, encontró la dirección de la casa de la madre de Carmen en España y le envió una carta, pero la misiva, colocada sobre la repisa de la chimenea, terminó cayéndose y perdiéndose durante más de una década. La carta de amor sólo reapareció al ser retirada la chimenea para unas obras de renovación.

En ese momento Carmen Ruiz, la muchacha española que ahora era toda una Mujer de 42 años, decidió llamar a Steve Smith, tal como ella nos lo señala : "Cuando encontré la carta, no llamé a Steve enseguida porque estaba demasiado nerviosa", declaró Carmen Ruiz al diario local Herald Express. "Casi ni le llamo. Cada vez descolgaba el teléfono y lo volvía a colgar. Pero sabía que tenía que hacer esa llamada", precisó la española, que seguía soltera. Cuando ambos se reunieron en París unos días después, fue como si el tiempo se hubiera detenido, dijo Smith, que trabaja como supervisor en una fábrica.

"Cuando nos reencontramos fue como una película. Corrimos por el aeropuerto hasta caer el uno en los brazos del otro. En 30 segundos (...) nos estábamos besando", explicó al mismo diario local. "Me alegro de que la carta terminara finalmente donde tenía que terminar", agregó el flamante novio después de la boda, celebrada el pasado viernes.

Una española y su amor británico de juventud se casaron 16 años después de haberse visto por última vez, gracias a la reaparición de una carta de amor que había estado perdida durante más de diez años detrás de una chimenea.

jueves, 28 de octubre de 2010

Desde siempre el puente al otro lado


Un alma gemela es alguien quien tiene cerraduras que encajan en nuestras llaves, y llaves que encajan en nuestras cerraduras. Cuando nos sentimos lo suficientemente seguros para abrir las cerraduras, nuestra confiable personalidad sale y nosotros podemos ser completamente honestos con quienes somos; podemos ser amados por quienes somos y no por lo que pretendemos ser. Cada uno muestra la mejor parte para el otro.

No importa que es lo que esté mal con nosotros, con esta persona nosotros estamos seguros en nuestro paraiso. Nuestra alma gemela es alguien que comparte nuestros más profundos anhelos, nuestro sentido de dirección. Cuando somos dos globos, y nuestra dirección juntos es arriba, las chances son que encontramos la persona correcta. Nuestra alma gemela es la persona que hace que la vida venga a la vida.

~ Richard Bach ~

Carta de amor


“Estimada Cristina: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario (…)(…) y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al
teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rímel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- Jorge y Cecilia… Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso:… objetos. Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (…….) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento. Afectuosamente.
Roberto.”